jueves, 18 de agosto de 2016

Manifiesto de inconformidad de un colombiano



Como dice Piero: - Ay, país, país, país-. El país nos pasa por el lado y no queremos verlo y en medio de la crisis criticamos el lapsus linguae de algún extranjero. Vemos noticieros y creemos saber qué está pasando pero no nos cuestionamos su veracidad. Nos quejamos de la policía por el abuso de fuerza pero los cogemos a piedra y los provocamos, y los provocamos, y los herimos, pero los defendemos. Nos unimos a los campesinos pero nos quejamos porque bloquean las carreteras. Elegimos a nuestros gobernantes pero no les exigimos.

En realidad no queremos saber de nuestro país. No queremos apropiarnos de nosotros como pueblo. No queremos conocer nuestra historia, saber nuestra verdad y entender quiénes somos, cómo somos y qué podemos hacer.

Colombia no necesita que la salvemos porque Colombia está mejor sin nosotros. Quienes necesitamos ser salvados somos nosotros, los colombianos. Pero colombiano no es aquel que dice ser colombiano, no es el que asegura que todo lo colombiano es bueno, que ser colombiano es lo mejor del mundo, no es ese que dice que Colombia es una chimba; COLOMBIANO es aquel al que le duele la patria y conoce sus defectos y quiere que las cosas mejoren. Es ese que sabe que tenemos muchas carencias en todos los aspectos pero que al mismo tiempo entiende que reconocer el problema es el primer paso para resolverlo.

Y salvarnos es muy fácil: EXIJAMOS. Nosotros les entregamos el gobierno no para que nos gobiernen sino para que nos atiendan. Son nuestros empleados. Somos sus jefes. EXIJAMOS.

Queremos vivir: pues EXIJAMOS EL RESPETO A LA VIDA y no la quitemos.

Queremos salud; pues EXIJAMOS SALUD y no nos hiramos.

Queremos educación: pues EXIJAMOS EDUCACIÓN y respetémonos. Queremos la paz: pues EXIJAMOS LA PAZ y no hagamos la guerra.

Colombiano, en tus acciones, en tus pensamientos, en tu voz, en tus decisiones o en la ausencia de alguno de estos está nuestro destino. ¡ACTÚA!



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