jueves, 18 de agosto de 2016
Desahogo
Déjame decirte lo que pienso.
Déjame descargar este dolor.
Déjame vaciar mi humanidad y sentir que a medida que fluye por mis labios me voy deshaciendo de ella, como si escupiera el veneno que me corroe por dentro y arde en mi interior. Esa maldita humanidad, esos malditos sentimientos que me impiden vivir, vivir de verdad.
Déjame despojarme de todo. Déjame desocupar mi alma y poder escupir, y vomitar, y llorar, y mear, y cagar en la asquerosa, sucia y siempre complaciente faz de este mundo todo lo que me aqueja. Déjame. Maldita sea ¡DÉJAME!
Este dolor tan horrible que cuece mis entrañas, que hierve en hiel mi interior.
Se siente en el pecho, pero se reproduce como la mala semilla y llega a poblar todo, todo, todo, TODO en mí.
Es una sola punzada, repleta de miles de diminutos pellizcos en mi asquerosa alma. Esa misma que es como una mala comida, un canapé podrido que te intoxica y te tumba en cama con fiebre, malestar, dolor y la sensación de que vas a morir allí mismo... sólo que cuando se trata del alma esos síntomas son millones de veces peores.
La única solución que le puedes hallar es la muerte, porque no hay una maldita aspirina que te ayude. No hay paliativos. La muerte es la única salvación, el único camino, la única luz, la única esperanza, el único medio de deshacerte de tanto dolor, de tanta mierda.
Déjame.
¡Por amor de Dios, déjame desocuparme!
Quiero... que bella palabra. En un momento de éstos no la dices, la maldices, la escupes y se lleva un montón de roja y espesa sangre podrida y hedionda... y te descarga. En tus labios, al decirla, queda un hilillo de sanguaza colgando que con el revés de la mano lo puedes quitar y sacudirlo para la mierda.
Quiero... ¿En que iba mi cuento? Mi cuento eché en olvido... JAJAJA.
Quiero tantas cosas. Quiero tantas y tantas cosas...
Para qué nombrarlas, decirlas, pensarlas o siquiera quererlas, afirmo.
La mierda es una vida. Y la vida me sabe a mierda.
¿Para qué? me pregunto. COGITO ERGO SUMN - Pienso, luego existo. Pero no por pensar se es. El pensar te resta existencia, te disminuye la capacidad de vida.
Pensar.
Me mata pensar.
Pensar, Pensar; Pensar. Pensar: pen - sar... P E N S A R... PE NS AR...
¿PENSAR?...
¡PENSAR!
¡¡¡PENSAAAAAAR!!!
No quiero pensar más. Sólo quiero que me dejes exorcizar mis demonios.
Pero lo que realmente quiero es que un día, ojalá hoy, pueda vomitar mi alma, para que se estrelle enlodada, sucia y mancillada, y así poder pisotearla de nuevo, una... y otra, y otra, y otra, y otra vez.
Poder verla desaparecer lenta y estúpidamente en las grietas de un maldito andén resquebrajado mientras me retuerzo en el cemento frío y asqueroso de una callejuela estrecha en un barrio de mala muerte; con los ojos perdidos, la mirada extraviada, saliva mezclada con orín, barro y agua de charco escurriendo por mi boca, mi mentón y mi cuello; mis manos negras y llenas de tierra negra conteniendo la explosión graciosa de mi estómago; mi ropa raída, sucia y embarrada; mi cabello pegajoso, gris y pesado y mi cuerpo contraído regodeado en la crapulencia de ese feliz dolor; mientras río a mandíbula batiente con mi rostro en una retorcida mueca, mal émulo de una carcajada, con la risa inagotable, criminal, eterna, hermosa y sincera de un loco.
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